Jueves, 7 de mayo de 2009
Ha pasado mucho tiempo, casi un mes desde mi última nota. Terrible. Bueno, no excusas y a trabajar. El pasado jueves 7 de mayo estuve presente en un concierto de dos bandas nuevas de rock alternativo: Stereofobia y Lesbo. No conocía mucho de ellas, salvo por la información y demos que tienen en sus myspaces. El evento tenía lugar en el Ananké de La Mariscal. Según la información del concierto este bar estaba localizado en la Juan León Mera y Pinto. Pero no, de hecho está un par de cuadras más arriba, en plena Reina Victoria. De todas formas, después de preguntar pude llegar, con algo de temor contenido durante todo el trayecto, dado que llevaba mi cámara y esa Pinto siempre ha albergado a ciudadanos medios sospechosos.
Lo primero que constaté es que el concierto no tenía intenciones de comenzar puntual, no había prácticamente nadie, a excepción quizás de los meseros y los miembros de las dos bandas. Por suerte, encontré a unos conocidos fuera del lugar, con quienes hice la espera hasta ver señales de vida. Varios minutos después de las nueve (hora anunciada para el inicio del concierto) ingresé para inspeccionar la situación.
El Ananké de La Mariscal tienen una decoración bastante simpática. Raya en lo bohemio, gracias a su iluminación tenue, y en lo alternativo, por la decoración de sus paredes multicolores en una casa típica del sector. El escenario es una gradita elevada del piso que soporta una alineación de cinco personas (más ya sería un exceso) y se encuentra enclavado en una pequeña pared lateral junto a la entrada principal. El resto del espacio está destinado para las mesitas, que cumplen su papel cuando el lugar se dedica a su función principal de expendedor de comida y aperitivos.
Bajo el sonido de un disco de jazz noté que para esta presentación las bandas contaban con un backline bastante bueno. Este incluía una batería Tama, un amplificador combo Marshall, un combo Line 6 también para guitarra y un ampli Peavey para bajo. También había un limitado PA, que para las condiciones del evento cumpliría bien: Dos cajas Mackie, una mini consola de no más de 8 canales y un ampli que hizo las funciones de retorno. No sé si el ampli de retorno fue enteramente satisfactorio para las bandas pero, dada la realidad de otros conciertos pequeños en donde se toca sin retorno, me parece que por lo menos aquí hubo esa preocupación de querer escucharse durante la presentación.
Los minutos pasaban y yo me convertía en un maestro del “snake” de mi celular. Llegó a tal punto mi impaciencia que jugué hasta el “sodoku”. Finalmente, a las diez y treinta y cuatro minutos (una hora y treinta y cuatro más tarde de lo ofrecido). Bajaron del segundo piso los chicos y chica de Stereofobia con sus instrumentos, y junto a ellos aparecieron los miembros del público, asumo que muchos eran amigos de las bandas, en total no llegaron a más de 20 personas.
STEREOFOBIA:
Los Stereofobia hicieron un pequeño chequeo de sonido (muy acertado por cierto, con cero sinsentidos) y empezaron su descarga de sonidos alterno rock urbanos. Mi primera nota mental fue: Esto suena mejor que en el myspace. Y no miento, los cuatro músicos lucieron acoplados a lo largo de su presentación. El sonido de esta banda presenta pasajes eclécticos que van desde lo melancólico hasta lo explosivo. Bajo y batería sólidos como el concreto. Así también la volátil guitarra que tiene un estilo muy particular que caracteriza al sonido de la banda. Es agradable ver a un ensamble cuyos sonidos no pelean entre sí y convergen en algo agradable. Buen uso del sistema POD de guitarra, pero me quedó una duda ¿Lo conectaste al ampli, al fx return o directo a la consola? Pregunto porque las distorsiones sonaron opacas, con gran cantidad de medios bajos. Y eso usualmente pasa cuando se conecta el POD al imput del ampli. De todas formas, eso no mermó el sonido general, solamente fue un pequeño detalle que puedes controlar en tu EQ la próxima vez.
La voz me sorprendió gratamente. Ella posee un rango bastante definido, y lo explota al máximo. Tiene buen tono, control y afinación. También está la actitud en escena, bastante conectada con los temas. A veces te quedaste sin aire en algunas frases, pero en vivo eso es normal, controlable y trabajable, pero normal. La participación vocal del bajista, si bien es cierto no es alucinante, es acertada con armonías monotonales (no dije monótonas) para dar más fuerza a los coritos. Las dos voces hacen un buen juego de preguntas y respuestas melódicas que, pienso, deberían explotar más.
Ahora bien, noté que no tenían preparado un setlist definido. La vocalista tenía una hoja escrita a mano medio a la maldita y ya. Y claro, obviamente, al final se habían olvidado de tocar un tema, que por suerte pudieron tocarlo gracias a que la gente solicitó un ancore. Estas hojitas deberían ser parte de cada presentación, hechas con letras grandes y para cada miembro. Eso no es un acto de vanidad, realmente es una ayuda mnemotécnica efectiva.
Otra cosa. Yo sé que tocaron frente a un limitado número de personas, y sí, le pusieron muchas ganas y tocaron como sí estuvieran frente a doscientas. Pero, sin embargo, noté que tocaron y cantaron sin ver al público. Intenten establecer esa conexión visual en sus próximos eventos y fíjense en la reacción del público, seguro va a ser más intensa. Hay otras cosas que se escapan de las manos como los feedbacks no controlados y errorcitos en la ejecución, que seguro nadie se dio cuenta. Esas cosas se liman con la experiencia de tocar y tocar.
Así que en general solo puedo recomendar al público amante del buen rock alternativo a esta banda que tiene un sonido muy particular, en donde se notan vestigios sonoros de bandas como Pulpo 3 y Can Can, lo cuál me parece loable desde todo punto de vista.
LESBO:
A continuación el turno de Lesbo. Tenía una buena expectativa sobre esta banda, ya que los dos temas que escuché en myspace me parecieron interesantes y antes de tocar pude ver que tenían buenos equipos y ellos si tenían un setlist definido para cada miembro. Creo que desde el inicio tuvieron algún tipo de problema con el sonido. La prueba de sonido tomó mucho tiempo en comparación con Stereofobia y los chicos parecían preocupados por eso. Cabe decir que para esto muchas personas ya se habían marchado del local, y es que claro, ya era tarde y aparte Jueves. Pero ahí quedaban los amigos de la banda para apoyarles.
Empezaron con un cover de The Cure. Me gustó el cambio propuesto por la bateria (de hecho, en los tres o cuatro covers que tocaron, el baterista junto con el bajista fueron los únicos que presentaron arreglos a la composición original) y después vino la debacle. La guitarra líder, la que tenía un sistema POD también, no sonaba y cuando sonaba lo hacía de manera desagradable. La guitarra rítmica tenía un sonido acertado y sólido (fender, cable y marshall ¿Para qué más?), el único problema fue la EQ, otra vez con demasiados graves que eran opacados por el sonido del bajo.
La voz… ¿Qué pasó con la voz? Así no se escucha en las grabaciones en myspace. Puedo decir que la voz tenía muchos defectos y pocas virtudes. Como virtud puedo decir que hubo mucha pasión y entrega, pero de ahí, faltó afinación, entonación, control, colocación, respiración… Y todo esto contribuyó para que en general no se escuche qué o sobre qué cantaba. De la banda puedo rescatar la sección rítmica. Batería y bajo lo hicieron de manera solvente. No sé que puedo decir sobre la guitarra líder, salvo que no sonó ni tocó medianamente bien. Y es una pena, porque las composiciones son buenas, se nota que las canciones tienen un gancho y un motivo, pero con esas falencias interpretativas, en vivo, sonaron poco agradables.
Lo único que les puedo recomendar es que TIENEN QUE sonar como en la grabación, no hay otra opción. Y tengan en cuenta que si algo o alguien no aporta en el grupo más bien resta. En esta presentación se salvaron raspando los temas Bésame y el cover de Joy Division (interpretado vocalmente por el bajista y con una secuencia que mejoró notablemente el sonido general). Por lo demás se dejó mucho que desear en cuanto a calidad interpretativa.
Después del último tema de Lesbo, con la batería en el piso y la guitarra absurdamente golpeada en el escenario, me retiré con ese sabor agridulce. Me escondí de los choros y regresé a mis aposentos.
LF